domingo, 21 de junio de 2009

!-- boton tweetmeme -->

NI COMO NI CUANDO 2º PARTE

Las cortinas fueron descorridas por la sirvienta y la luz entró con todo su derecho. La claridad la asustó al principio, pero luego terminó por acompañarla en el despertar pasando a ser parte de ella.
Aquellos buenos días de Sara fueron unos buenos días como otro cualquiera, parecía que nada había cambiado. Pero ya habían pasado siete días. Lo mismo que una semana.
Sacó sus pies de la inmensa cama y esta vez lo hizo con decisión. Siete días eran suficientes.Así que su cuerpo acompañó a sus pies y se levantó. Su pelo, suelto y liso, castaño y brillante, bailó junto con el camisón que la cubría hasta las rodillas, en aquel baile en pareja , al ritmo que marcaba su decisión. Hoy era el día perfecto para la liberación.
Se sentía joven y bonita, por primera vez desde hacía años, y eso le daba un brillo especial a sus ojos color miel. Tenía la misma mirada que una adolescente. Y con una voz risueña, le devolvió los buenos días a Sara a la vez que cubría sus hombros con la pequeña bata de mañana. Los pies descalzos pisaban la moqueta que envolvía toda la estancia y se acoplaba a su forma bajo el peso de su cuerpo.
Abrió la puerta y respiró profundo hasta que no pudo contenerse y cerró los ojos. Entonces pensó que podría hacerlo, que era momento de hacerlo. Había estado años encerrada en esa vida que no era la suya, con un marido que nunca quiso que fuera el suyo y con unos hijos que ya no eran sus hijos.
Cuando volvió a la alcoba, la cama ya estaba hecha y la ropa recogida, así que despidió a Sara y, una vez cerrada la puerta, llamó por teléfono. Con un susurro en la voz, dio los buenos días y quedó con él para desayunar. Cuando colgó el auricular, estaba más decidida que nunca. No era tarde todavía. Aún estaba a tiempo. Y se fué al vestidor, cogió un vestido de una sola pieza en color azul barco, se calzó unos zapatos de punta abierta a juego con el bolso de mano y se peinó lo justo para que los pendientes no fueran unos colgajos de feria. Y salió corriendo.

En el rellano de la escalera se topó con su hijo Eduardo dándose un mutuo empujón. Se miraron y se sonrrieron, pero ninguno pidió perdón. Entonces su hijo pequeño le comentó, a la vez que la besaba la mejilla, que todos estaban abajo esperándola para el desayuno. Querían comentar unas cuantas cosas con ella antes de irse a los despachos. Ella lo miró, le acarició la ceja y le confirmó que bajaba con él. Ella también quería comentar algo.

En silencio bajaron las escaleras y entraron en el comedor pequeño donde estaban ya todos sentados en sus sitios, charlando y sirviendose. Cuando ella entró, las miradas de todos se posaron en su radiate aspecto. Y antes de que nadie pudiera decir nada, sin apenas decir hola, les miró a los ojos y les dió la noticia.
Salió y cerró la puerta sin mirar. Detrás de la puerta donde se quedaron todos con la boca abierta sin creer una palabra de lo que acababan de escuchar. Entró en su coche, saludó a Esteban y le pidió que la llevara a donde él sabía que tenía que llevarla.

3 comentarios:

genialsiempre dijo...

Muy bonito este relato de ciencia ficción, porque la realidad siempre es más dura, tanto que no se puede describir en un relato, pero haces bien en intentarlo y te ha quedado maravilloso.
Lo siento, pero como lo he vivido en primera persona, sé que la realidad es más cruda, por eso a lo mejor me debería abstener de hacer comentarios, pero ...ya está hecho

Anatxu dijo...

No te creas que es tanta la fantasía utilizada.....
Conozco muchos matrimonios donde uno u otro lleva una doble vida y se ve libertado de la forma menos sospechada.
No es la primera mujer que mantiene una relación extramatrimonial y puede sacarla a la luz una vez quedada viuda. Hay mujeres que no pueden romper un matrimonio socialmente por apellido, estatus,dependencia emocional o necesidad económica. No es la única ni será la última. A veces la pareja es la propia cárcel de una.Extraño, verdad? pero es así. Y también lo digo por propia experiencia.
Todas las experiencias son duras....pero el tiempo las cura.
Besos

Pedro dijo...

Como decía Sabina, pisa el acelerador, písalo nena.
Lástima tener que esperar tanto para hacerlo.
Un nuevo reflejo de la vida misma que te ha salido genial, como todos.

Saludos.