martes, 23 de junio de 2009

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RELATO SIN TÍTULO II



Y allí se quedó ella, quieta, con la nota escondida en el forro de la ingenuidad y las llaves clavadas en la palma de su vida. Quieta, sin poder parar de pensar si sería capaz de abrir la puerta que separaba su vida de la muerte de Ricardo. Y así bajó las escaleras, sin apenas verlas, pero con la certeza de que lo que se le clavaba en la piel era la sospecha. Esa sospecha que siempre la había cortejado pero que nunca se atrevió a declararse.

Cuando llegó a la calle, el frío la dio tal bofetada que no tuvo más remedio que despejarse. Y así fue deambulando hasta llegar al mismo portal que un rato antes no traspasó. Agarró las llaves y a la primera encontró la que encajaba perfectamente en el portón. La giró suavemente y empujó la verja que protegía el cristal. A la par, como una pareja de baile, se abrieron las dos. Y a la par, se cerraron tras ella con un gemido que señalaba un último esfuerzo. En ese momento, ella abrió las alas de la imaginación y voló al recuerdo, no tan lejano, que la llevó a sentir que todavía quedaba tiempo para susurrar al oído palabras de consuelo. Y el caer de las gotas de lluvia que chocaban con el suelo acompañó con ritmo el sonido de sus tacones recorriendo el pasillo que la acercaba al umbral de la puerta del apartamento de Ricardo.

6 comentarios:

DEMOFILA dijo...

Triste y bonito relato, la muerte nos separa de todo lo que queremos, y esas llaves que lleva ella, se nos clava en el alma, el alma siente el dolor y el corazón llora.
Me han dado ganas de llorar de solo pensarlo, separarme de mi amor par siempre.
Besos, bonito de verdad.
Demofila

Carmen dijo...

Me ha encantado, Ana. No tendrá título, pero este relato tiene unas frases que quitan el hipo, van directas a la boca del estómago. Genial, enhorabuena.

Anatxu dijo...

Gracias, chicas.....pero espero que aun esté por llegar lo mejor¡¡¡

Preparad vuestras vísceras...

genialsiempre dijo...

Bueno, me gusta, pero voy a esperar a hacer mi comentario al relato cuando finalice.

José María

Sara dijo...

Un texto magnífico.

Pedro dijo...

Tu prosa siempre engancha, escribas lo que escribas. Este relato no tendrá título, pero sí que tiene mucha calidad, que es lo que cuenta.

Un beso.