domingo, 16 de agosto de 2009

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Necesita-dos

Entro por la puerta de mi casa y son las 4 y media de la madrugada de un sábado cualquiera. Vengo de un sitio como podía venir de otro. Pero del que vengo esta noche parecía un zoológico. O creo que lo era.
Es un local de copas conocido en Chiclana, regentado por una estupenda tía, como podía ser otra cualquiera.Empetao hasta las trancas de gente de todo tipo, en un cuadrado bien decorado, con una enorme cristalera por donde nos mira la gente que pasa por fuera, esa que está en la calle decidiendo a donde ir. Meditando en que pecera meterse.
Y yo me lo estoy pasando bien. Es más, creo que me lo estoy pasando genial.
La gente no para de bailar, de reir, de hablar y de beber. Y yo no paro de observar. Es lo que más me gusta hacer en estos sitios.
La primera sensación siempre es la misma. El ganado se suelta y el más rápido coge a la más guapa. A partir de ahí, todo vale. Cuando el tiempo ha transcurrido y la cantidad de alcohol es ya la necesaria, la gente empieza a perder el temor, la vergüenza, el pudor que hacía, en un principio, ser comedidos.
Ellas van igual de maquilladas, con los zapatos de moda y el perfume que más se anuncia en la tele. Ellos, para ellos no tengo palabras. Toda la vida pensando la suerte que tienen los tíos por no tener que depilarse, y ahora no hay uno con un puto pelo en el pecho. Con lo que me gusta el peloenpecho....
Y siempre es lo mismo. Siempre la misma historia. Los mismos comentarios, las misma preguntas, las miradas de hace años, los gestos, las torpezas....
Cada día tengo más claro que somos animales de costumbres.
Y al final,desde hace años, llego a la misma conclusión.
Qué necesitados estamos de que nos escuchen. Como queremos que nos atiendan.El ser humano necesita visceralmente sentirse acompañado....Que miedo tenemos a la soledad, con lo que enriquece...
Nos pasamos media vida buscando a la persona que nos quiera para siempre. Esa que nos escuchará a todas horas. Que comprenderá esa parte que no comprende ni la familia ni los amigos.La que comparta nuestras ilusiones para que se hagan realidad..
La que nos jure amor eterno y nos regale la luna, o nos la pida. Da lo mismo.
Pero lo más gracioso es que aún no somos lo suficientemente valientes para reconocer que lo que queremos es que nos dediquen. Nos dediquen caricias, miradas, susurros, futuros, sueños y demás cosillas.
Siempre buscando la otra parte. La mitad. La mitad de mi otro yo, la mitad de la pareja, la mitad de un par. Y siempre termino pensando lo mismo.
La media naranja de qué. Si yo no soy la mitad de nada. Yo soy una. Entera.
Y que poco cuesta hacer feliz a la gente con un poco de dedicación que les des.
Gracias a todas esas personas que me hacéis ser cada día "una" más grande.

4 comentarios:

Pedro dijo...

Tú siempre has sido una muy grande, pero me alegro de que ahora te vayas dando cuenta. Yo, en mi unidad, sólo espero formar parte de ese Todo que te alberga y te hace crecer.

Besitos.

genialsiempre dijo...

Pues como sigas siendo más grande....porque la grandeza no se vé, se percibe, y tú eres "enormeeeeee".

José María

Anatxu dijo...

Que vaaaaaa......
si soy mu shica todavíaaaa.....
jejejeje
besotes

Víctor Crespo Camino dijo...

Nunca me han gustado esos sitios. Parecen ferias de ganado donde buscar a la res más adecuada. Si alguna vez he ido, rara vez, ha sido para hacer lo mismo que tú, observar. Me ha gustado tu relato.
Muá