jueves, 29 de octubre de 2009

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Amores

Yo que imploro en las noches
roncas
después de una última copa
que debes rasgarme la piel
a ver si me encuentras
escondida en el tuétano
de algún hueso que aún sea invisible.

Yo que luego debo buscarte
con mis dos manos
acariciando las víscera
que tú mismo después arrojas.

Yo que cuento con aire sutil
palabras quemadas
con la puesta de un sol
y te regalo un corazón
lleno de agujeros.

Yo que de tantas estaciones
pienso que nada es como soñé.

Yo que te miro de frente......
te miro.
Te miro
y te digo.........

Dame un minuto o dos
para alojarte en mi vida
y una vida entera
para invitarte a morir.

Ya tu nombre me parece intangible

3 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Los amores que nos acompañan siempre..

Un placer disfrutar de tus hermosos poemas..

Un abrazo
Con mis
Saludos fraternos de siempre...

Sara dijo...

Es un pedazo de poema, me ha sorprendido mucho el estilo. Precioso y brillante, enhorabuena.
Besicos.

Pedro dijo...

Con lo bien que hubiera quedado esto en nuestro cuadernillo...
Para el próximo no te escapas.

Besos.