martes, 27 de octubre de 2009

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Un regalo...

Esto se lo regalo a alguien que cree que mendiga sentimientos
en vez de pensar que regala abrazos.

Con cariño

6 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Hermosura de música..

Gracias por compartirlo

Un abrazo
Saludos fraternos..

Pedro dijo...

Pues a mí me viene genial, ahora que he empezado a dar clases de piano. ¡Cuánto me queda por aprender!

Un beso.

Carmen dijo...

Ese que mendiga sentimientos guarda los suyos en grandes cantidades y en caja fuerte...menudo prenda. jaja.

Buena música ésta, a ver si pronto vemos a Pedro en directo.

Un besito.

VCC Dialogotomía dijo...

Increíble maravilla. ¿Quién será el afortunado?
Una nota en si, no dice mucho, pero cuando se unen, crean una experiencia que lo trasciende todo.
Cinco años de piano me hicieron mantener una relación amor-odio con este instrumento y después de divorciarme de él, es cuando más lo disfruto.

Gracias por compartirlo.

Anatxu dijo...

jajajaja, cinco años es mucho...
yo tengo un piano en casa y el pobre me mira cuando paso cerca de él y me pregunta por qué.
Empecé a tocar pero la vida me informó que, por ahora, solo podré escuchar. Ya llegará.
besos

VCC Dialogotomía dijo...

Guauuuuuuu! Miauuuuuuuu!
¿Tienes un piano en casa?

Yo tuve dos Kawais de pared, uno muy antiguo y otro nuevecito. A veces sólo son un objeto representativo de nuestra necesidad de expresar, nada más.
En un rincón reposan albergando en potencia lo que sólo algún afortunado o erudito puede convertir en acto.

Llegué a tocar la sonata "Claro de Luna" enterita. Bueno, sólo el primer movimiento, que dura 8 minutos aproximadamente. Son tres. El último, endiabladamente apasionado y frenético.

Si consigues llegar a disfrutar con él, ya habrás conseguido muchísimo, anunque sólo toques "Noche de paz".

Muás.