miércoles, 28 de octubre de 2009

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versos para endemoniar

Pasé la vida entre vampiros y ángeles,
libando con paciencia los unos mi energía,
los otros trasvolando mis días más sentidos.
Todos los trances de luz fueron suyos:
al ángel los del cuerpo, los del alma al vampiro.
Al sol como en la sombra estuve ciego
y en el tránsito hacia el cenit, perdido.
Confundí las alas blancas con las capas negras.
Gusté, besando al ángel, los labios del vampiro.
Siempre acudí a la cita con lo eterno.
Cada vez que llamó, me encontraba.
Unas veces hermoso y otras veces oscuro,
el timbre de su voz me subyugaba,
la miel de su sonrisa me encendía,
y bailábamos juntos, el ángel o el vampiro
y yo que nunca supe muy bien con quién bailaba.


Leopoldo Alas

6 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Son unos versos como el mismo canto de la sirena, de endemoniados..
Excelente poesía..


Un abrazo
Con mis
Sañudos fraternos de siempre...

Sara dijo...

Mira q es bonito este poema...
Besicos.

Equilibrista dijo...

me pregunto si alguien está seguro realmente con quién baila...

negro o blanco...

bellos versos

Anatxu dijo...

Buen apunte equilibrista...
deberíamos reflexionar más sobre con quién bailamos.
Gracias

VCC Dialogotomía dijo...

Estoy con equilibrista.
Son tantos y variados los comportamientos y tantas las contradicciones y tantas morales supuestamente válidas y tantas....y tantos...
A veces cuesta discernir, a veces no sabemos, a veces sólo intuímos, pero no tenemos certeza casi nunca.

Yo rara vez sé con quién bailo y rara vez sé si yo soy vampiro o espíritu benefactor.

Besos.

Pedro dijo...

Cada cual tendrá su momento, digo yo. Yo no me desharía de ninguno.

Besitos.