jueves, 27 de mayo de 2010

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El leve latir del corazón

Ella estaba sentada a la mesa, con un traje negro con cuello barco, donde sus hombros quedaban a la vista de todo el que se daba la vuelta para mirarla y el que no se la daba. Con el pelo recogido y unos sencillos pendientes como único objeto de decoración, su cuello unía a los hombros esa hermosa cabeza cuyo rostro era sereno y hermoso.

Se encontraba allí por hacerle un favor a su amiga, cuyo marido, que se encontraba también sentado a la mesa, en la silla de al lado, estaba haciendo un favor a su amigo, que se sentaba delante de ella, al otro lado de la mesa. Y en el fondo ninguno tenía ganas de estar donde estaba, pero allí estaban.

Entonces decidió apurar el culo de vino que quedaba en su copa y pasar ese rato lo mejor que se pueda. Realmente el amigo del marido de su amiga no estaba mal. Era atractivo, con un color de piel morena y un rostro algo agradable. No era su tipo pero se le podría echar un polvo. Tenía un buen cuerpo, claro, después de todo el deporte que había dicho que hacía, no iba a tener buen cuerpo, que tontería. Era amable y tenía buen sentido del humor. Definitivamente bebería otra copa de vino y se lo pasaría bien. Ya se vería lo que ocurría, si es que ocurría algo.

Mientras se bebía la segunda copa de ese excelente vino decidió dejarse llevar por la situación, que para ella siempre había sido lo más fácil. Entonces bebió de nuevo y ......

Empezó notando como él la miraba de forma distinta y la sonreía. Al segundo descubrió con sorpresa que el pie de alguno de los dos, estaba rozando su muslo con la punta. Por supuesto pensó de inmediato que era el pie del amigo, porque imposible que fuera el del marido de su amiga, primero porque eso querría decir que tenía las piernas larguísimas además de ser un cabrón, Así que optó por el pie del amigo surfero, que era lo más lógico. Y mientras pensaba, el pie buscaba lo que terminó encontrando,claro. Y ella reaccionó como tenía que reaccionar. Abriendo las piernas, despacio, pero abriéndolas.
Entonces los dedos de ese pie empezaron a rozar los labios, que no la boca,hubiera sido muy descarado, además de asqueroso. Como digo, empezaron a rozar los labios, a lo que ella contestó con un ligero contoneo en la silla. Esto provocó que él aumentara la presión de sus dedos contra ella y reaccinó el riego sanguineo de su cuerpo. La humedad de su sexo empezó a dar señales y lo que antes era un contoneo leve y juguetón, ahora se convertía en un frotarse contra la silla.....

Aquí es cuando su amiga,que le roza la mano con la suya, le pregunta qué la pasa y ella, avergonzada, se da cuenta que otra vez se ha dejado llevar por la imaginación. Se levanta, excusándose con ir al aseo,y a toda prisa entra en el baño, se cierra la puerta con el pestillo a la vez que se levanta el vestido y se baja las bragas.
Y chupándose el dedo índice calma el latido del único corazón que en ese momento funcionaba.

4 comentarios:

Pandora dijo...

Mmme encanta el final, el latido del único corazón....sip, real como la vida misma. Besos

Pedro dijo...

Jaja, pobrecilla, y lo que se perdió ese amigo surfero.
Mi imaginación también voló bajo esa mesa y sobre esas piernas ardientes. Gracias por el ratito.

Un beso.

Víctor dijo...

Como la vida misma...
Ejem, vaya telita, Ana.
Las cosas como son. Lo mejor que podría haber hecho es proponer una orgía.
En fin, que me has puesto......
¡Qué calores!

genialsiempre dijo...

Quilla, viene uno de Madrid y se encuentra con estos textos....y ya no quiere volver más...¿donde es la cena esa?

José María