jueves, 10 de junio de 2010

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Alambradas

Entre paredes alambradas
por agujas de relojes
nos dejamos la mirada
dentro de miles de cajones
dónde no hay ni cruces ni lápidas,
almas sólo almidonadas.

Pero entonces qué necesitábamos
ese darnos herramientas
que destruyan esta máquina.

3 comentarios:

Víctor dijo...

Valor y coraje, no pensar, actuar.
Eso desearíamos.

Como estos textos son tan subjetivos, me temo que dan lugar a que cada uno interprete, aunque tú pretendas dar a entender algo determinado. Yo siempre te respondo lo primero que me viene a la mente y es más que probable que no acierte.

En el momento actual que vivimos, a mí me ha sugerido un mundo en el que apartamos lo que no queremos ver y lo arrinconamos. Con esto, nuestra verdad queda sesgada y es ahora, ahora cuando vemos que vivimos un engaño, cuando queremos destruir la máquina que hemos construído.

Un beso, Ana.

Anatxu dijo...

Victor:
Desde mi ignorancia de la poesía, que es mucha, te puedo contar que aprendí a disfrutar de ella en cuanto la dejé de dar sentido.
La poesía es música (debe ser música), ritmo, y el sentido que tiene es el que tú le des.
Me encanta ver qué de cosas puede transmitir un poema, a cada uno de nosotros, cuando lo he terminado de construir.Y eso que no soy nada buena constructora,jejejejej.
Disfrutalos, eso es todo.
Un beso grande y lleno de ritmo.

Víctor dijo...

Entendido. Me ha gustado tu respuesta. Es la que más libertad otorga de todas las que se podían dar.
Alguien me dijo una vez que siempre intentaba explicar lo inexplicable. ¡Maldita cabeza!