viernes, 4 de junio de 2010

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Apresúrate


Apresúrate, amor mío,
que es hora de la despedia
y estoy ya en nuestro caño
esperando tu partida.

Apresúrate.

No vayas a llegar tarde
al encuentro de la muerte
de tu amante zurzida.

Apresúrate.

Que ya he clavado mis ojos
en el resto de tu vida.
Y ahora, ya puedes marcharte.

7 comentarios:

Pedro dijo...

Bueno, si te pones así, como para quedarse, vamos. Sutil, pero clara a la vez.

Un beso.

genialsiempre dijo...

Breve despedida, intensa y fuerte. No estoy seguro de que se vaya.

tangai dijo...

Contundente y segura, como eres. Un abrazote.

Víctor dijo...

¡Vaya!
No sé si irán por ahí los tiros, pero yo he visto a la red del pescador esperando a este mismo.

La verdad es que es eso lo que he interpretado. Es una forma preciosa de explicar la vida de un pescador. Su principio y su final.

Y si no es eso lo que has querido expresar, a mí me da igual, que lo sepas. Me quedo con la red. Toma ya.

Un beso, Pipi.

Víctor dijo...

Ejem...releyendo, releyendo, creo que no va por ahí la cuestión, pero es que con eso de amante zurzida y la foto que has puesto...mi mente se ha ido directa al mar y a la red que muere con el pescador en el que ha clavado su mirada...

Anatxu dijo...

No Victor.
Aunque lo que escribo no suele tener un por qué ni tiene que ver con mi vida, te explicaré que este poemita se lo escribí a una persona muy querida, un marinero de caño, que pasó un rato por mi vida y del que me vi obligada a despedirme.
Eso es todo.
besitos

Víctor dijo...

Sí, me di cuenta después de que no iba por ahí la explicación, pero me gustó interpretarlo de ese modo.
Bueno, ya sabes, los marineros son del mar, no de nadie.
En definitiva, nadie es de nadie.

Muás