martes, 28 de septiembre de 2010

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Diestro en equilibrios


Él construye , construye su red de equilibrista con los hilos sueltos de cualquier correa de perro casero o callejero. Da lo mismo. Lo que cuenta es que mantega el equilibrio en esa falsa soga que creyó quitarse del cuello para ponerla a sus pies, rendida ante él...cuando realmente es él el que está dependiendo de ella, siempre de ella.
Cruza los parques silbando para no pensar y no escucha el trino de los pájaros, ni el de los niños al reir cuando están jugando, ni el de su corazón cuando está llorando, porque sólo debe olvidar.
Y cada paso que da por la soga tensa, está más lejos, si puede, del lugar dónde aprehenderá los momentos intensos de contrabando, dónde aprovecharlos será lograr sus propias experiencias. Y así vivir, que no durar con vida. Vivir para estar en la memoria o en la voluntad o en la consideración. O por lo menos discutirlo.

Pero si después de todo decide seguir caminando por esa encantadora cuerda floja sin mirar abajo. Si decide mirar nada más que al frente para sentirse seguro y en un momento de descuido la vara se le va de las manos al suelo...siempre le quedará amortiguar el golpe con mi cuerpo. Porque siempre estaré abajo, esperando en él, al pie de su sombra. Infinitamente libre y suya.

5 comentarios:

Dialogotomía dijo...

Afortunado el que tenga unos brazos acogedores en los que caer cuando sus pupilas dejen entrar el último rayo de luz.

Un relato muy bello.

Besos, Ana.

Equilibrista dijo...

Huelga decir que me gusta la metáfora del equilibrista (hay algunas veces que reniego de ella, pero eso sería muy largo de contar aquí).

Así que me he sentido identificado en muchos momentos con este relato, y le he puesto un poquito de mí al personaje de tu historia. Me encanta la imagen de las correas de perro, y el final que es muy bonito. Tambié me lo imagino como un tipo bohemio, veo una ilustración para el relato. No acababa de entender de qué se alejaba hasta que lo he leído un par de veces más, pero bueno, yo hago mi interpretación.

Me quito el bombín ante tus letras, Ana.

Tu equilibrista sí que tiene altura literaria, comparado, el mío se queda a pocos metros del suelo. Es broma, que luego me decís que me tiro por tierra, y no me valoro xD

Anatxu dijo...

Gracias, Victor...tus letras siempre me reconfortan.

David; entre la cuerda y el suelo, da lo mismo la distancia. Lo que importa es lo que aprendas en la caida y lo que disfrutes de ella.

Besos a los dos

Dialogotomía dijo...

Mis letras te reconfortan...o sea, si bien entiendo, mis palabras te vuelven a confortar, con lo cual ya estabas confortada y lo único que he hecho es darte más de lo que ya tenías.
Es como si estás tumbada en el sofá y voy yo y te llevo un batido de chocolate con tu licor favorito, ¿no?
¿No será demasiado confortamiento?
A ver si te vas a quedar dormida y tenemos un problema luego para despertarte, y...como iba diciendo, la diéresis articulativa de la significación redundante viene a comparar la misma antítesis que....y.....

Anatxu dijo...

Lo has entendido perfectamente, Victor.
Me alegra.
Besos reconfortados.