lunes, 11 de octubre de 2010

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Del latín parabŏla

Hay palabras,
voraces palabras susurradas
que se esconden,
como postizas dentaduras ,
en vasos de mesillas,
para hacerse la colada.

Ociosas palabras
que producen diversión
en la lenta madrugada
para,al fin, convertirse
en medias palabras.


4 comentarios:

Jose Zúñiga dijo...

Hermosa parábola. Las medias palabras simpre son peligrosas.

genialsiempre dijo...

Hermosa parábola y hermoso vídeo, ¿de donde sacas tantas cosas maravillosas?, ¿del baúl de Calzaslargas?

Adolfo Payés dijo...

Un paso inesperado ante tu espacio, me doblego y acaricio así tu presencia escrita…

Pido disculpas por mi ausencia y por este pequeño mensaje, que publico en la mayoría de los blog que visito.

Un abrazo
Saludos fraternos a todos…

Dialogotomía dijo...

Y es que las palabras sólo obedecen a los instantes que pasan, pero en su vanidosa necesidad de existir siempre acaban emborronando el verdadero SER y lo confunden, y lo apalean y lo tergiversan y lo manchan y lo...
Has aprendido a desnudar y dejar en calzoncillos a esas palabras susurradas. La experiencia es un grado.