sábado, 2 de octubre de 2010

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No sin tus ojos.

Estas pestañas durmientes que esperan
ser despertadas con el beso de la mañana
penetrante entre las leves persianas
de tus niñas bonitas,
son mis banderas juradas,
en cada madrugada.


1 comentario:

María Dolores dijo...

Hola Ana:

Casi nunca te comento nada y me disculpo por eso. Me encanta el poema, no por su estructura, sino por la intensidad de lo que dices. Yo lo asocio con compartir la vida con alguien de tu agrado y sí, en un tiempo fueron besadas mis pestañas lieteralmente hablando. ¿O lo habré soñado?

Escribes, es lo importante, aprovecho desde aquí para transmitiros ánimos a todos. ¿Acaso no tenéis nada que decir?

Felicidades por tu constancia y por tu precioso hacer.

Un beso,

Loli.