sábado, 6 de noviembre de 2010

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Dardos de un síndrome

Ya no puedo con mi alma
si no tengo,
aunque sea en la distancia,
tus dardos, como ojos,
clavados en mis naúseas.

Qué me cuesta sujetar el alma
si no tengo, amor mio,
aunque sea en la distancia,
tus ojos, como dardos,
clavados en mi espalda,
en mi cuello,
en mis nalgas.

O en las naúseas
que me provoca
el síndrome de tu abstinencia.

4 comentarios:

genialsiempre dijo...

Esos ojos!!, son peligrosos, pero la adicción también

Equilibrista dijo...

Esto es puntería poética, sí señora.

Con el último verso me enredé un poco, tuve que leerlo unas cuantas veces porque se enrevesa un pelín. Aunque quizá es torpeza mía. :)

Marga dijo...

Me encantó!! De veras, qué bien te quedó!. Pienso igual que tú, los ojos nos hipnotizan...

Raquelilla dijo...

Que fatiga de mirada por diooooo, vaya garra que tienen estos versos, tita, parece como si te estuviera escuchando recitarlos con esa fuerza que impones en tu entonación.