viernes, 11 de marzo de 2011

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Metamorfosis

Yo no soy la dama
de trenzas largas ni ojos embalsamados
vacíos de fluidos
pero todos ellos llenos
de mil cuerpos y algún rostro..


No soy caperucita en busca
del bosque perdido.
Pero encuentro lobos esteparios
olvidados por todas las ciudades
llenos de moscas esqueléticas
cuyos estómagos chirrian
ya oxidados.

El monstruo de la muerte está rondando
a la inocente soledad de mis oscuros rincones
de aquellas esquinas humanizadas
y les susurra con voz de príncipe verde
que la acompañen hasta el callejón de su llegada.

Y se besan.

Es entonces cuando
se resisten las inocentes mariposas
y comienzan a notar la frialdad
de la espada y la pared.

Los filos están marcados
y afilados..
Y la sangre,
la sangre se me antoja cuagulada,
mientras contemplo que el gusano
se ha olvidado de recoger su cadáver.

2 comentarios:

Pedro dijo...

¡Brutal! Me deja con las patas colgando. Parece que continúa tu racha inspiradora.

Besos y abrazos.

Anatxu dijo...

Gracias, Pedro...
un besazo, compañero