martes, 19 de abril de 2011

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Complices

Es triste cuando las espaldas
de los amantes
hacen un pacto de complicidad.
Él no la roza con sus dedos
y ella no atiende a su respirar.

Que triste cuando se arropan
con sus mejores mantas de espinas.
Él, aburrido, se duerme...
ella, nerviosa, se hace la dormida.

6 comentarios:

Carmen dijo...

Pues sí, que tristeza más grande. Como decía Sabina, "Lo peor del amor es cuando pasa,
cuando al punto final de los finales
no le quedan dos puntos suspensivos"

Me encanta Ana, eres genial.

Aniña dijo...

que hermoso sntimiento.

Adolfo Payés dijo...

Me quedo como siempre deleitándome de tus versos.. Bello como siempre visitarte amiga.

Un abrazo
Saludos fraternos..

Anatxu dijo...

jejejje
la palabra para verificar que me ha tocado es "armad"...
eso es l que yo quisiera..armadla

gracias por los comentarios...me encanta que os encanten
un beso

mjtrafalgar dijo...

triste hermosura de estos versos

Nuria L. Yágüez dijo...

Que buen poema. Que real, que triste, y que usual.

Lástima que seamos tan ruines como para no parar lo que no somos capaces de vivir.