En las torretas de los bienaventurados se conforman, perramente, las tormentas. Se construyen baluartes de ignorancia para que se acomoden sus alfiles y vigilen los espacios libres. Entonces ocurre el asedio y no tenemos más que hacer que sacar bandera blanca. La partida está perdida.
El rey ha huido.
Carmen II
Hace 8 años

4 comentarios:
Interesante. me gusta amiga.
Un abrazo
Saludos fraternos.
Propio de un rey; pero yo me pregunto, ¿qué pasa con la reina? un rey no cae mientras no caiga su reina, y ésta sí que lo suele poner bien difícil.
Besos, reina.
en el barco siempre manda el capitan pero y si huye?
besitos
Gracias Adolfo..interesante tú..
La reina, siempre la reina, Pedro...esa se fue con el caballo ;)
Añica..siempre hay un segundo de abordo..;)
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