lunes, 16 de mayo de 2011

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Jaque mate.

En las torretas de los bienaventurados se conforman, perramente, las tormentas. Se construyen baluartes de ignorancia para que se acomoden sus alfiles y vigilen los espacios libres. Entonces ocurre el asedio y no tenemos más que hacer que sacar bandera blanca. La partida está perdida.
El rey ha huido.

4 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Interesante. me gusta amiga.



Un abrazo
Saludos fraternos.

Pedro dijo...

Propio de un rey; pero yo me pregunto, ¿qué pasa con la reina? un rey no cae mientras no caiga su reina, y ésta sí que lo suele poner bien difícil.

Besos, reina.

Aniña dijo...

en el barco siempre manda el capitan pero y si huye?
besitos

Anatxu dijo...

Gracias Adolfo..interesante tú..

La reina, siempre la reina, Pedro...esa se fue con el caballo ;)

Añica..siempre hay un segundo de abordo..;)