jueves, 2 de febrero de 2012

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… bajo el disfraz de una fiereza más terrible y sombría. ALESSANDRO MANZONI, "Los novios".

no me des en la cara por favor he sido buena
acataré lo que tú digas, y así hasta que la soledad
nos mire detenidamente a los ojos nos selle
los labios con una sustancia imperiosa
que nos descubre propicios, sabes bien
cómo me las gasto cuando me vienen
a la cabeza estas negras ideas me vuelvo ridículo,
he conquistado en tu cuerpo espacios
que se brindan a socorrer al que busca
en tu cuerpo otros males no son lágrimas
que amedrentan al llegar de improviso, no
me hagas llorar no me hagas
no me dejes señales estaré siempre callada,
y sucede de nuevo que caminamos deprisa
porque se acerca a nosotros
para acordarse de ti de cuando eras muy joven
había niños o luces en el aparador dos libros
de aventuras, no me veas con odio
no soy ruin como insinúan afuera
me mortifican tus ojos si miras a alguien,
será preciso contener las palabras
en bolsas de plástico rojo
días eternos y tardes sin consuelo

asimismo es posible admitir que te confían
secretos que tú no has pedido escuchar,
no me cuentes mentiras con voz cavernosa
odio la mirada que me sonsaca
con odio, el amor se esconde la noche de luna
menguante nuestro cuerpo se niega a rogar
nos pide permiso para contar las horas
que se desbordan para volver a estar juntos
el amor que tarda en decirse,
puta asquerosa, el amor que nos pasa la mano
por el cabello revuelto con mucha dulzura
igual que esos seres que no son
como nosotros que no son más leales
al acabar la semana a cada pesquisa le fluye
un reloj una frase que conteste no no no fuimos
nosotros, me dan ganas de marchar me dan
ganas de tirarme a los coches
me dan ganas de coger el cuchillo
clavarlo en tu boca por favor no lo hagas
abriré así las piernas, son cuerpos que gritan
a la hora exhausta de los interrogatorios
meticulosos no suelen equivocarse
sus labios coinciden se generan picores
ese amor que se alimenta de espinos y nubes,
zorra endemoniada verás cuando te coja
si no te saco los ojos, cada párrafo
reproduce un suplicio discrepa con la voz
que procede de lejos que nos saca la lengua
para después obligar a creer que no respalda
el cuerpo saciado el cuerpo que sorbe
la luz la promesa los mismos anhelos,
impotente tirano no me insistas
en dirigir la palabra no me toques ahí,
ha ocurrido porque la realidad la desgracia
escuece asentirla nos impone soñar
con un tiempo más fértil
en disculpas más dulce que nuestro candor
al sonreír abrazados como las pequeñas
que no confían en jamás jamás
escribir con sus dedos manzanas sorbetes,
alguna vez me pongo furioso se me vincula
a personas se fijan en mí estoy confuso
molesto, cansarse de andar
de la mano del doble ser condescendientes
no ignorar haber sido también los que urden
convenir sin escudriñar semejanzas
matizar las rarezas, y cuando gruñes
se acomoda sobre la pelvis el horror

abusa de mí la serpiente encaja en mi espalda
una serie de olvidos piérdete
te odio, es el amor que accede
a ensuciar el corazón con todas las fuerzas
además es costumbre que en cuanto termina
de capitular se encoge de hombros
nos conoce de vista,
no vales para nada no resisto tu olor
mírame cuando te hable so inútil, una razón
se escurre por la sangre la llaga que cauteriza
han visto sostener a quien no es lícito callar
se ve la piel imposible se le cierran los párpados
con sendos picaportes de espuma,
no me des puñetazos, hoy no esperan
a pronunciar los nombres que aceptan contar
horquillas de plata para que el tiempo
nos acompañe sumiso hoy no llevan
puesta la ropa interior que han sacado adrede
las muchachas que tanto lloraban, te escucho
maldecir tu mala fortuna te quería en silencio
corrijo de súbito de bruces tu esperanza
de arpía de mierda,
despunta el alba como un sosiego que nadie
se ocupa en referir hasta ahora
no es menos cruel quien persigue la angustia
con las luces mojadas los labios concisos,
di que sí pellízcame los pechos
patea mi costado, y el amor que destruye
lo que sabía acertar aquel rostro
incapaz de abordarse en la incipiente serenidad
al salir a la glorieta de los ajenos no es extraño
comprobar que el deseo se enfrenta al deseo
de alguien que estorba,
te desvaneces de mi vida los días impares
me dices me suplicas llevas mi mano
a tu mejilla sangras con ella no soy
el que tú crees que soy, a pesar de la anémona
es invierno en el cuerpo que todavía convive
con quien se aleja a cada hora
porque es forzoso fantasear aproximarse
a la figura que han dibujado en la esquina
de la casa hombres distintos, por favor
no me mires llorar no me veas
llorar no me mires llorar, afuera son tumultos
codicias que primero se lleva la boca
a encontrarse con la boca de otros
es lo mismo que cruzarse con el dueño
de esa energía que suple con necedad
con gestos airados con irrisorios pruritos,
si prefieres te doy en la jeta hasta que no
aguantes más te rompo los brazos
dar tachas para lo único que sirves,
cuerpos que no conviene encontrar de mañana
sumidos en penumbra cuerpos apenas palpables
sólo con determinar que no estaban allí
era más que suficiente cuerpos
ilesos que frecuentan la sangre invisible
de los aprendices de mago de los cortadores
de telas cuerpos sin nadie,
no no me escupas, después de haber gemido
es sumamente importante que los miembros
recorran túneles insólitos que nos tiñen
de oscuro las letras vocales nos cierran
de repente los brazos es factible evidenciar
que huyen de ti, aparta estúpida,
este amor que ha vuelto a apiadarse
de los que alguna vez estuvieron ausentes
el muchacho que conserva en el cajón oculto
cuadernos henchidos de pesadumbre
y tesoros, las amenazas
los escarnios las heridas estoy aleccionada
a los golpes al asco al olvido, en el corredor
del tiempo no era habitual toparse
con aquel que más confiaba en ser triste
a cambio del amor terribles obsequios lechos
desolados cuerpos inservibles bocas sin poder
recalcar que una noche atemorizaron
a la calamidad sin quejas, quita o
te arreo dos hostias, es por eso
por lo que ellos amanecen despacio sin mirar
al antónimo que humedece su piel con el hielo
del día tan exhaustos que cantan
absortos las palabras cortadas por cualquiera
que frota con alcohol las manos tendidas
no sollozan los ojos
por quienes se atrevieron a articular
las expresiones de alivio, adelante
no me muevo de aquí tírame del pelo
castígame a no salir de la cama hasta el año
que viene, desde este instante
ni habrá reflexión ni abrazos al niño
a escondidas a partir de hoy se armonizan
las horas con las basuras la sed
son los mismos de siempre
salen al atardecer se ulcera la carne
hace frío en la penumbra desvencijada
de los preceptos se apacigua la memoria
con dos manos de más,
o te arranco la cabeza o, fíjate en ellos
que se precipitan al fuego como las víctimas
inanimadas que lo vislumbran en añicos
es comprensible han sobrevenido de mundos
horribles se les distingue por su ramplonería
al conversar con las piedras del parque
no querrás despertar su miseria
no querrás asumir junto a ellos que así
es como se obtiene del amor el ingrediente
precario provisto de labios desconchados
luces embusteras contagios que surten efecto
al concluir la aflicción,
mi cuerpo no existe huele mal
no me metas por favor no me metas
no te plantes en él, disimulan el murmullo
que se establece en el exiguo cerebro
del mediador categórico
este será lugar para los enunciados
y el ansia en este otro se coloca la arruga
del macilento la frente sutil de la afligida
cuando manifestamos la fatalidad
o nos olvidamos de no haber sido felices,
no te enteras de nada no haces más
que decir tonterías imbécil,
el amor que confunde términos aceptables
con la ansiedad de quien ha visto candados
expuestos en el refugio de los que ignoran
su nombre es difícil armonizar
aproximarse al contrario someter su piel
a otra piel menos lúcida abrazar porque
grita exigiendo un respiro suplicando
ternura, pégame duro da igual
ya no siento nada debo de estar muerta


LuisMiguel Rabanal

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